CAMINO DE SANTIAGO

CAMINO DE SANTIAGO

martes, 29 de diciembre de 2015

COMUNICADO DEL CABILDO DE LA CATEDRAL DE SANTIAGO A INSTITUCIONES QUE EMITEN CREDENCIALES PARA LOS QUE PEREGRINAN A COMPOSTELA

La Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Toledo en Escalona, ha recibido la siguiente noticifación de la oficina de acogida al peregrino, sobre la resolución tomada por el Cabildo de la S.A.M.I. Catedral de Santiago en referencia a las Credenciales del Peregrino, que reproducimos en su integridad:



Estimados amigos/as: quisiera, en primer lugar, agradecer la colaboración de todas las personas que hacen posible la acogida y ayuda a tantos peregrinos/as en todos los caminos de Santiago.
Como saben la mayoría de Vds., en el tema de las Credenciales, es necesaria una normativa única y para todos. Así lo han manifestado muchas de las Asociaciones y otras Instituciones que entregan credenciales.
Hemos consultado y pedido parecer a muchas personas que, en mayoría absoluta, les parece bien esta medida. El Cabildo de la Catedral ha aprobado y pedido el Vº Bº del Sr. Arzobispo. Por ello, tengo el honor de comunicar a todos Vds., en nombre del Cabildo Metropolitano, la siguiente nota.
Aprovecho la ocasión para desearles una Santa y feliz Navidad, y que el Año Jubilar de la Misericordia abra las puertas de la fraternidad, el amor y la paz en todos los corazones.

         Segundo L. Pérez López
         Encargado de la Oficina de Acogida al Peregrino
         De la SAMI Catedral de Santiago


Nota del Cabildo de la Catedral de Santiago a  las Asociaciones y otras Instituciones que emiten credenciales para los peregrinos que realizan el Camino de Santiago.

Tras un amplio diálogo con muchas de las entidades que emiten Credenciales, y a petición de varias de ellas, se hace necesario abordar un asunto que está perjudicando seriamente la imagen del Camino y de la Peregrinación.
En la  actualidad recibimos más de 25 modelos de credencial, con precios que van desde la gratuidad hasta los veinte euros en algunos casos. Se ha intentado venderlas, incluso, a través de internet. La acogida pastoral, la atención esmerada, y la gratuidad deben ser los objetivos fundamentales de nuestra presencia en el Camino y en la meta de la Peregrinación.
La Catedral de Santiago tiene registrada su propia credencial que debe ser considerada  la única válida y cuyo precio, para el peregrino, no podrá sobrepasar los 2 euros. La gestión de la credencial no puede realizarse con criterios ni comerciales ni de lucro; los rendimientos que de ello pudieran derivarse, necesariamente limitados con el modelo que se establece, deberán redundar siempre en favor del mejor servicio y atención a los peregrinos.
Si algún grupo o entidad quiere personalizar dicha credencial, es posible dejar un espacio en blanco y, mediante acuerdo con la Oficina de Acogida al Peregrino, podrá añadirse un breve texto que no contradiga, sino por el contrario subraye el sentido cristiano de la Peregrinación. La Oficina de la Catedral se encargará de la impresión de la misma.
Con el objeto de evitar perjuicios a todas aquellas entidades que están expidiendo credenciales se les concede una moratoria para que puedan utilizar las mismas: hasta el primero de abril de 2016. A partir de esa fecha sólo se admitirán para expedir la "Compostela", las credenciales oficiales de la Oficina de Acogida al Peregrino.
Las instituciones extranjeras se regirán por un acuerdo especial. Todos los otros acuerdos y convenios serán evaluados, debidamente dialogados con los interesados, y se actuará en consecuencia.
Mantener la Oficina de Acogida al Peregrino, abierta todos los días del año, supone un esfuerzo ciertamente no pequeño para la catedral, pero el Cabildo  no quiere renunciar a un trabajo pastoral (acogida, recepción y escucha) que considera esencial en este momento en que toda la Iglesia está empeñada en la tarea de la Nueva Evangelización; y ello, como no puede ser de otro modo, nos urge a tratar de evitar cualquier forma de abuso hacia el peregrino que, de producirse y en última instancia –sea cual fuere su causante- iría en desdoro de la Iglesia. La Catedral de Santiago anima y sostiene la Oficina de Acogida al Peregrino y es firme propósito del Cabildo Metropolitano, su responsable, no renunciar al trabajo pastoral que supone la Oficina y ofrecerlo, sino gratuitamente, sí con el mínimo coste posible para el peregrino; más aún a "coste simbólico".
Las Asociaciones, personas y devotos de Santiago son invitados cordialmente a ayudar en el sostenimiento de la Oficina, que a nadie se oculta, resulta muy onerosa para la Catedral.
                oficinadelperegrino@catedraldesantiago.es



Santiago de Compostela, noviembre de 2015

Indicar que esta Asociación ofrece la Credencial a todos los que desean peregrinar hacia Compostela, solicitando a partir de ahora un donativo de 2 euros, que van destinados a la financiación de los objetivos y actividades fijados en nuestros estatutos.

Consejos para el uso de la credencial.- La credencial de peregrinos, renovando la tradición de las cartas de presentación o salvoconductos de los peregrinos antiguos, es un documento que las organizaciones de acogida de los peregrinos a lo largo del Camino de Santiago prestan a las personas que la solicitan como medio de ser fácilmente reconocidos como peregrinos y recibir la atención hospitalaria tradicional en el Camino de Santiago.

Podrán solicitar la credencial los que peregrinan por el Camino de Santiago a pie, en bicicleta o a caballo siempre que lo hagan de modo continuado y no alternando con tramos realizados en vehículos a motor. La credencial no se entrega a los que de modo habitual viajan en coche de apoyo.

La credencial se entrega a las personas que lo solicitan, cumplen las condiciones para poder recibirla y se acreditan convenientemente mediante alguna carta de presentación (hoy en día, casi nadie lleva carta de presentación), u otros documentos que la sustituyan, ante la persona que les entrega la credencial.

Los peregrinos se comprometen a comportarse de modo educado en todo el Camino y especialmente en los albergues de peregrinos. Al menos una vez al día deberán solicitar en alguna de las instituciones del Camino que les pongan un sello, firma y fecha como comprobación de su paso (al menos dos veces en el tramo gallego). Al llegar a la catedral de Santiago los que lo deseen podrán solicitar la Compostela (documento tradicional que acredita haber peregrinado a Compostela "devotionis causa") mediante la presentación de esta credencial y cumpliendo las condiciones que solicita la catedral de Santiago. Hay otro documento para los que declaran hacer la peregrinación por otros motivos no religiosos (turismo, deportivos, aventura, etc.)

Los peregrinos suelen recibir una acogida caritativa y gratuita en muchos lugares del Camino merced al trabajo desinteresado de muchas personas y según los medios materiales de que se puede disponer. Es necesario respetar siempre las normas que rigen el uso de cada refugio de peregrinos. En algunos casos la limitación de espacio hace que se pongan condiciones para el alojamiento de acompañantes en coche de apoyo o peregrinos en bicicleta. Todas estas limitaciones deben aceptarse con el espíritu de sencillez y hermandad propio de los peregrinos.

A los peregrinos que no cumplan las condiciones para recibir la credencial o no se comporten de modo adecuado en los albergues y a lo largo del Camino los responsables de los albergues, después de identificarse convenientemente, podrán retirarles la credencial.

MISA DE FIN DE AÑO CONMEMORANDO LA TRASLACION DE LOS RESTOS DEL SANTO APÓSTOL SANTIAGO

Cuenta la tradición que después de la Ascensión de Jesús, el Apóstol Santiago fue a España, donde conectó con siete discípulos que lo siguieron a su vuelta a Jerusalén. Allí encontró el martirio en el año 44, siendo decapitado por orden de Herodes Agripa, consiguiendo la conversión de algunos y la enemistad de la mayoría. Tras su ejecución, seguidores y discípulos del Apóstol, tomaron los restos del mártir y los llevaron apresuradamente hacia el puerto de Joppe (Jaffa), donde lo embarcaron en una nave abandonada. Guiada por la mano de un ángel, o por la providencia divina, o por la influencia de vientos favorables, la nave llevó a sus siete ocupantes y su preciada carga atravesando el Mediterráneo, bordeando las tierras lusitanas y arribando a las costas gallegas en la ciudad de Iria Flavia. Pusieron su cuerpo sobre una roca que enseguida quedó impresionada con la figura del cuerpo santo. Deseosos de dar al Apóstol una tumba digna se presentaron a una matrona galaico-romana llamada Luparia, o reina Lupa, a la que contaron su milagrosa travesía y pidieron que les cediera un lugar digno para enterrarlo. Luparia inicialmente les rechaza y apresa; pero un ángel los libera y finalmente Luparia les cede un carro y les manda unos bueyes que conducirán el cuerpo sin que nadie les guíe, hasta un bosque conocido por Libredón, donde encuentran un templo del que se retiraron o destruyeron los ídolos paganos y en el que abrieron una tumba y situaron el cuerpo del Apóstol en un "Arca Marmórea". Los discípulos se retiran a predicar el evangelio, salvo dos, Atanasio y Teodoro, que se quedaron junto al sepulcro hasta su muerte. Sin perderse la noticia de la llegada, por la influencia pagana y el tiempo, se olvida el lugar de emplazamiento de la tumba santa, hasta que siglos más tarde tuvo lugar su prodigiosa revelación. 

Esa Traslación de su cuerpo es la que se conmemoraba el día 30 según el tradicional rito hispano-mozárabe. Por los breves apostólicos de los Papas Gregorio XIII y Sixto V, se celebraba en Santiago y en España la fiesta de la Traslación.

sábado, 19 de diciembre de 2015

FELIZ NAVIDAD A TODOS

Desde la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Toledo en Escalona, queremos desearos a todos lo mejor para estos días venideros y el próximo año entrante.


Que el espíritu de paz, peregrino y la acogida, junto con la misericordia, queden albergados en nuestro corazón.

RELATOS PEREGRINOS "EL PEREGRINO" DE EMILIA PARDO BAZAN

Muy lejanos, muy lejanos están ya los tiempos de la fe sencilla, y sólo nos los recuerdan las piedras doradas por el liquen y los retablos pintados con figuras místicas de las iglesias viejas. No obstante, suelo encontrar en las romerías, ferias y caminos hondos de mi tierra, un tipo que me hace retroceder con la imaginación a los siglos en que por ásperas sendas y veredas riscosas, se oía resonar el himno ¡Ultreja!, cántico de las muchedumbres venidas de tierras apartadísimas a visitar el sepulcro de Santiago, el de la barca de piedra y la estrella milagrosa, el capitán de los ejércitos cristianos y jinete del blanco bridón, espanto de la morisma.

Siempre que a orillas de la árida carretera, sentado sobre la estela de granito que marca la distancia por kilómetros, veo a uno de esos mendigos de esclavina y sombrero de hule que adornan conchas rosadas, otros días y otros hombres se me aparecen, surgiendo de una brumosa oscuridad; y así como en el cielo, trazado con polvo de estrellas, distingo en el suelo el rastro de los innumerables ensangrentados pies que se dirigían hace siglos a la catedral hoy solitaria...

Me figuro que los peregrinos de entonces no se diferenciaban mucho de éstos que vemos ahora. Tendrían el mismo rostro demacrado, la misma barba descuidada y revuelta, los mismos párpados hinchados de sueño, las mismas espaldas encorvadas por el cansancio, los mismos labios secos de fatiga; en la planta de los pies la misma dureza, a las espaldas el mismo zurrón, repleto de humildes ofertas de la caridad aldeana... Hoy hemos perfeccionado mucho el sistema de las peregrinaciones, y nos vamos a Santiago en diligencia y a Roma en tren, parando en hoteles y fondas, durmiendo en cama blanda y comiendo en mesas que adornan ramos de flores artificiales y candelabros de gas...

En la choza del aldeano acogen cordialmente al peregrino. Para una casa donde le despidan con palabras acres, tratándole de haragán y de vicioso, hay diez o doce que abren la cancilla sin miedo y le reciben con hospitalaria compasión, dándole por una noche el rincón del «lar» en invierno y el «mollo» de fresca paja en verano...

De verano era aquella noche -16 de agosto, fiesta de San Roque milagroso-, cuando un peregrino pidió albergue al labrador más rico de la parroquia de Rivadas. El labriego, que era de éstos que llaman de «pan y puerco», había celebrado aquel día una comilona con motivo de ser San Roque patrón de la aldea y haber llevado él, Remualdo Morgás, el «ramo» en la procesión. Allí estaba todavía el ramo, respetuosamente apoyado en la pared, salpicado de flores artificiales, de hojas de talco y de rosquillas atadas con cintas de colores. Y la «familia», es decir, la parentela y los convidados, bien bebidos, bien comidos, regalados a cuerpo de rey, con esa abundancia que despliegan en día de hartazgo los que todo el año se alimentan mal y poco, se disponían a formar tertulia en la puerta, tomando «el lunar».

Los viejos se sentaron en bancos de madera, taburetes o «tallos»; una muchacha alegre requirió la pandereta; otra, no menos gaitera de condición, sacó las postizas; los mozos se colocaron ya en actitud de convidar al baile; los chiquillos, con el dedo en la boquita, el vientre lleno y estirado como un tambor, digiriendo el dulce arroz con leche, muertos de sueño y sin querer acostarse, esperaban a ver el regodeo. La reunión estaba muy alegre, animada por la buena comida y el vinillo, y dispuesta a solazarse hasta la medianoche, hora bastante escandalosa en Rivadas.

Aparecióse entonces el peregrino. Le reconocieron de verle por la mañana en la iglesia, donde había pasado el tiempo que duraron la misa y la función, arrodillado en la esquina del presbiterio, con los brazos abiertos, los ojos fijos en el Sagrario, y rezando sin cesar. Las plantas de los pies, que se le veían por razón de la postura, habían arrancado a las mujeres -tal las tenía- frases de asombro y lástima. Las guedejas largas, negras, empolvadas y en desorden, colgaban sobre la esclavina agrietada y vieja, donde ya faltaban algunas conchas, y otras se zarandeaban medio descosidas. La calabaza del bordón estaba hecha pedazos; el sayo, de paño burdo, mostraba infinidad de jirones y remiendos. No debía de llevar ropa interior, porque al subir los brazos para ponerlos en cruz, aparecían desnudos, flacos, con las cuerdas de los tendones señaladas de relieve y los huesos mareándose lo mismo que en una momia.

Con todo, al presentarse de noche el peregrino, no le miraron los labriegos sin alguna prevención. Estaban contentos, hartos, en ánimo de divertirse y aquel hombre ni venía a bailar ni a reír; advertíase que no era de esos bufones de la mendicidad, encanto de las tertulias de los campesinos, que pagan su escote diciendo agudezas y vaciando el saco sin fondo de los cantares y los cuentos. Hicieron sitio al peregrino, y hasta le ofrecieron un rincón del banco; pero se comprendía que hubiesen preferido no tener aquella noche semejante huésped.

Sentóse, o mejor dicho se dejó caer, rendido, sin duda, por el calor y la fatiga ya crónica. Desciñóse el zurrón, flojo y vacío por arriba, pero que en el fondo abultaba, y se quitó el sombrero adornado de conchas pequeñas. Era un hombre como de treinta a treinta y cinco años, de cara larga, cóncavos ojos y barba muy crecida. Sentado y todo, en vez de saludar al concurso, rezaba entre dientes.

-Déjese ahora de oraciones, y coma, que falta le hará -advirtió compadecido el tío Remualdo-. Rapazas, a traerle «bolla» de la fiesta y un vaso de vino viejo.

-No bebo vino -contestó el penitente; y todos callaron, sin atreverse a insistir, porque comprendieron que estaba «ofrecido», que había hecho voto de no catarlo. La moza de las castañuelas presentó el zoquete de «bolla» y el peregrino lo tomó con ansia; pero antes de llegarlo a la boca, se bajó, cogió con los dedos un puñado de polvo y lo esparció sobre el pan, hincándole al punto los dientes.

Mascó con avidez atragantándose, y pidió agua por señas, apuntando a la calabaza rota. Un mozo ágil y vivo salió por agua a la fuente..., pues en día como aquél del patrón San Roque, el agua estaba proscrita en casa de Morgás. Presto volvió con una «cunca» o escudilla de barro llena de agua fresquita, y el peregrino, arrojándose a la escudilla, la asió con las dos manos y la apuró de una vez, sin respiro. Limpióse la boca con el reverso de la mano, y pronunció en tono de compunción profunda:

-¡Gracias a Dios!

-Pudo venir antes, hombre -indicó en son de censura el tío Remualdo-. Pudo venir por la tarde..., y comía y bebía a gusto carne y bacalao a Dios dar.

-Por la tarde no podía, no, señor -objetó el peregrino-. Tenía que ayunar desde puesto el sol de ayer hasta ponerse el de hoy. Y tenía que pasar las horas del día éste rezando con los brazos abiertos...

-¡Jesús, Ave María; San Roque bendito! -murmuraron las mujeres con acento entre lastimero y respetuoso.

Ninguna pensaba ya en cánticos ni en danzas; el peregrino, que momentos antes les había parecido un estorbo, ahora absorbía su atención; asediábanle a preguntas.

-¿Va a las Ermitas? -indicaba una.

-No, irá a la Esclavitud -advertía otra-. No, al Corpiño... A Santa Minia de Briones...

-Voy a Santiago -respondió el peregrino-. Con ésta son siete las veces que tengo ido, siempre por caminos diferentes, cuanto más largos y más malos mejor.

-¿Por oferta?

-Por oferta de toda la vida.

-¡De toda la vida! -repitieron atónitos los aldeanos, que, sin embargo, son gente que hace lo posible por no admirarse de nada.

-¡Ay! -silabearon viejas y muchachas, agrupándose en torno de él-. ¡Ay, nuestra alma como la suya! ¡Éste sí que gana el Cielo! ¡Es un santo!

-Soy un pecador malvado, infame -contestó sombríamente el peregrino, que sin duda tenía aprendido de memoria y preparado el modo de acusarse y confesarse en público-. Soy un pecador malvado; no soy «dino» de que la tierra me aguante vivo ni de muerto... ¿Queréis darme de palos o hartarme de bofetones, almas cristianas? Haréis muy bien, y yo rezaré por vosotros.

Y como los aldeanos se quedasen suspensos, mirándose, reiteró la súplica.

-Ya me habéis dado de comer, y el Señor vos lo pagará y vos lo aumentará de gloria; ahora vos pido por el alma de vuestros padres que me deis con un palo. Hice oferta de dejar que me sacudan y de pedir por Dios aún más. Nadie quiere... Pues bien lo merezco... ¡Soy un pecador malvado! -repitió con entonación lastimera.

-¡Jesús! -gimoteó la provecta señora Juana, mujer del anfitrión, juntando las manos como para orar-. Tanto ayuno y tanta penitencia, «malpocadiño»... A la fuerza tiene que ser por un pecado muy grande, muy grande. ¿Qué pecado fue, «santiño»? Todos somos pecadores. ¡Jesús, Jesús!

No respondió el peregrino al pronto, y sus ojos, relucientes como ascuas, se fijaron en la mujer que le dirigía la pregunta. La luna había salido ya, y le alumbraba de lleno el rostro. A su luz, clara entonces como la del mediodía, se vieron correr por las demacradas mejillas del penitente dos lágrimas.

-Yo tuve un hermano -murmuró al fin con voz cavernosa-. Éramos solitos, porque quedamos sin padre ni madre. Mi hermano era el más pequeño. Trabajaba bien la tierra, y vivíamos. Él andaba loco detrás de una rapaza del lugar, que se llamaba Rosa. Y ella..., Nuestro Señor la perdone..., ríe de aquí, canta de allí..., y todo se le volvía alabarse de que a mi hermano le haría cara, pero que a mí me aborrecería, que no me daría ni una palabra si me arrimase a ella, que más se quería casar con el último de la aldea que conmigo... Y en las romerías y al salir de misa, me hacía burla y me decía vituperios... Y yo por tema me arrimé..., y Rosa...

-¿Qué hizo? ¿Le quiso? ¿Dejó a su hermano? -preguntaron ansiosas las mujeres, interesadas por el drama de amor que entreveían en aquel relato entrecortado e informe.

-Lo dejó..., ¡Dios la perdone! -respondió el penitente, arrancando de lo hondo del pecho un suspiro largo-. Y..., tanta rabia tomó el infeliz, que se vino a mí como un lobo a querer matarme... Yo me defendí... ¡Nunca me defendiera!... ¡Soy un pecador malvado, almas cristianas!...

Los gemidos y sollozos empañaron su voz. Todos callaban; la señora Juana se persignó devotamente...

-«Ahora» -continuó el peregrino alzando la cabeza- estoy ofrecido a pasar toda la vida peregrinando a Santiago y pidiendo limosna. Los días de fiesta, ayuno..., ¡porque un día de fiesta fue cuando!... Vamos, ya saben quién tienen aquí... ¿No me darán un rincón para pasar la noche?

La señora Juana se levantó y fue a disponer la paja más fresca y mullida, en un cobertizo pegado a la casa, sitio excelente para tiempo de verano. Buscó un saco de harina y lo colocó de modo que hiciese de cabezal; y, dispuesta así una cama envidiable, llamó a su huésped. Pero éste, abriendo el zurrón, sacó de él un piedra cuadrada, que era lo que abultaba en el fondo, y la puso en el sitio del saco de harina; hecho lo cual, se tendió en la paja. Sin duda estaba rendido, exhausto; se comprendía que le era imposible dar un paso más.

Después de su marcha, las mozas intentaron otra vez bailar, cantar y divertirse. Sin embargo, lo hacían con poco brío, sin animación ni empujones ni carcajadas. El peregrino las había «asombrado». Cantaron en dialecto coplas tristes, como ésta que traduzco:

Todas las penas se acaban,
mi glorioso San Martín;
todas las penas se acaban;
las mías no tienen fin.

Y los mozos, puesta la mano detrás de la oreja, columpiando el cuerpo, les respondían con esta otra:

Cuando oigas tocar a muerto,
no preguntes quién murió;
¡puede ser, niña del alma,
puede ser que sea yo! 

A la madrugada, cuando la caritativa vieja señora Juana fue al cobertizo a llevar al huésped una «cunca» de leche fresca y espumante, no vio más que el hueco del cuerpo señalado en la paja.

La piedra había desaparecido, y el hombre también, continuando su eterno viaje.

miércoles, 16 de diciembre de 2015

PROPUESTA DE LA FRATERNIDAD INTERNACIONAL DEL CAMINO DE SANTIAGO PARA EL CAMBIO DE LA NORMATIVA EN LA EXPEDICIÓN DE LA COMPOSTELA: RAZONES PARA LA AMPLIACIÓN DE 100 A 300 Km.

Desde aquí queremos transcribir el texto íntegro de la F.I.C.S. proponiendo modificar la distancia a realizar para la obtención de La Compostela. Es un debate establecido desde hace tiempo, el Camino de Santiago puede ser víctima de su propio éxito, y hemos podido comprobar en muchas ocasiones la desnaturalización de lo que es una peregrinación.

Hacer el Camino de Santiago es toda una experiencia vital, una escuela, algo así como la vida en pequeño; en un cierto número de días, el peregrino abandona su hogar y todo lo cotidiano para caminar hacia donde dicta la tradición que se encuentra el sepulcro del Santo Apóstol Santiago; en muchas ocasiones esto supone un hito importante para el que lo hace. Debido a la masificación del Camino, está en riesgo todo esto. Sin embargo ¿Cómo se establece en una medida kilométrica lo que es toda esta experiencia? ¿Es más valiosa la peregrinación del que camina más distancia que otros que caminan menos? Siempre habrá pareceres...


La Compostela, documento expedido por el Cabildo de la Catedral de Santiago a los peregrinos que han completado su ruta en la ciudad a pie, a caballo o en bicicleta, tiene su origen en el certificado de confesión y comunión probatorio con el que los peregrinos justificaban haber cumplido con los ritos requeridos para la obtención de las indulgencias que traía consigo la visita al sepulcro del Apóstol Santiago, sirviéndole al regreso como testimonio para poder beneficiarse de la asistencia hospitalaria.
Curiosamente, en el Congreso Internacional de Asociaciones Jacobeas, celebrado en Jaca en septiembre de 1987 y presidido por Elías Valiña, que se viene considerando como el principal referente para la recuperación del Camino de Santiago, el tema no se trató en profundidad, y tan sólo fue mencionado por el canónigo Jaime García Rodríguez, secretario capitular, en los siguientes términos:

“No debe confundirse la con lo que podría ser una especie de diploma, o algo así, de haber estado en Santiago. Tenemos el propósito de exigir, por nuestra parte, algo así como una solicitud, firmada por el peregrino, que exprese las exigencias o condiciones para su obtención. Nos parece que deberemos colaborar todos a que este tradicional y valioso certificado no se deteriore”.

Compostela de 1801

Y es así como se va gestando la actual condición de los kilómetros necesarios sobre el itinerario del Camino de Santiago (en aquellos años refiriéndose al Camino Francés) para obtener la “Compostela”. Los cien últimos kilómetros para peregrinos a pie y los doscientos últimos para los peregrinos a caballo o en bicicleta. Tras el éxito de participación durante el Año Santo de 1993, a raíz de unas Jornadas celebradas en noviembre en Santiago, la Catedral valora como principal motivo del aumento de peregrinos la devoción hacia el Apóstol Santiago, y se produce un alejamiento en el trabajo de coordinación con las asociaciones jacobeas, con las que hasta el momento había ido de la mano y de las que había obtenido la edición y gestión de la Credencial. La intención, que pasa por un control de la peregrinación, es la de sustituir a las asociaciones por las cofradías dependientes de la Archicofradía del Apóstol Santiago.

En 1994 el Cabildo, unilateralmente, decide editar una nueva Credencial sin contar con las asociaciones, indicando que sólo podrá expedirla la Iglesia a través de sus instituciones (obispados, parroquias, cofradías, etc). Esta Credencial servirá para acceder a los albergues de hospitalidad cristiana y “para solicitar la Compostela en la Catedral de Compostela, que es la certificación de haber cumplido la peregrinación”. Por lo tanto, la Compostela se concederá sólo “a quien hace la peregrinación con sentido cristiano”.

En pleno Año Santo de 1999, que supuso un boom en el actual proceso de revitalización del Camino de Santiago, la Oficina del Peregrino, en julio, fija en la propia credencial la distancia para obtener la Compostela, los actuales 100 km (200 km para los peregrinos en bicicleta o a caballo), adaptando las nuevas credenciales a esta realidad. Tanto la Federación Española de Asociaciones Jacobeas como, y sobre todo, la Xunta de Galicia, apoyaron sin reparos esta nueva normativa, que tenía el loable deseo de facilitar al máximo el hecho peregrinatorio, aunque la consecuencia inminente fue la concentración de peregrinos en las etapas finales del Camino Francés, entre Sarria y Santiago.
Sin embargo, en aquel entonces las principales presiones recibidas por la catedral no eran aún, como en el presente, de carácter político o turístico, sino que procedían de grupos religiosos, Seminarios, congregaciones, parroquias, etc, que deseaban obtener el preciado certificado por realizar algunos tramos finales a pie, evocando en cierto modo las peregrinaciones de corto recorrido de los arciprestazgos organizadas por el cardenal Martín de Herrera, que a su vez había aprovechado la experiencia previa e inicial del también cardenal Payá y Rico.

Las presiones continuaron, sobre todo por parte de grupos de discapacitados, y de peregrinos que hacían más de 100 km, pero a los que les faltaba algún tramo o etapa de los cien últimos, pero la Oficina de Peregrinación mantuvo una postura bastante rígida al respecto desde entonces, con la salvedad de algunas concesiones, al modo de bulas, a ciertas agencias que han conseguido el certificado después de trasladar en barco a sus clientes hasta algún puerto de la ría de Arousa o el estuario del Ulla.

Por lo tanto, estamos ante una norma temporal que, por rutina, se ha convertido en permanente, ello a pesar de que la peregrinación ha experimentado en la última década grandes transformaciones. La principal de ellas ha sido la irrupción de modalidades de hacer el Camino que no mantienen apenas vínculos con el sentido tradicional de la peregrinación, entendiendo la experiencia como una aventura, un recorrido por una ruta de senderismo, un reto deportivo o como una forma barata de hacer turismo, con el apoyo de una buena y económica red de hospedajes. Al tiempo, los turoperadores han encontrado un filón en el éxito del Camino, y han elaborado productos turísticos fáciles de gestionar y vender, y por lo tanto de corto recorrido, que ofrecen una “plena experiencia de peregrinación” durante solo cuatro o cinco días, pero con todos los “privilegios” de un peregrino tradicional: uso de credencial, pernocta en albergues de peregrinos y obtención de la Compostela.
Ignorar que la peregrinación tradicional es y ha sido siempre, desde su origen, un fenómeno de largo recorrido, y no una romería local como las muchas que conducen a los pequeños o grandes santuarios cristianos, nos lleva a perder definitivamente el respeto por la formulación cristiana y espiritual, así como por los valores del esfuerzo, implícito en el largo recorrido (aunque sea por tramos a lo largo de diferentes períodos de tiempo), de la solidaridad entre peregrinos o por los procesos de reflexión y crecimiento personales.

Por otra parte, la no adaptación de la norma a los nuevos tiempos ha generado dos problemáticas graves en el Camino de Santiago: en primer lugar la masificación de los cien últimos kilómetros en los itinerarios actualmente más frecuentados, o sea, los caminos Francés y Portugués, por coincidir allí tanto los peregrinos de largo recorrido, aproximadamente un 40%, con los usuarios de corto recorrido, que suman el restante 60%. En segundo lugar, surgen las inevitables fricciones entre unos y otros, ya que sus experiencias, objetivos y expectativas resultan totalmente diferentes, cuando no antagónicos. Además, se está instalando popularmente la idea, por completo ajena a la realidad histórica, que existe un “Camino de Santiago completo entre Sarria o Tui y Santiago”, y esta idea ha prendido con mayor fuerza en España y Portugal, pero no así, por fortuna y por ahora, en el extranjero. Como consecuencia de lo anterior, la imagen de Galicia en el Camino de Santiago se está deteriorando a pasos agigantados, siendo muchos los peregrinos que consideran las etapas finales hasta Compostela como las peores de su experiencia, así como las más mercantilizadas y con menor espíritu peregrino.
En base a los antecedentes, no se puede seguir mirando para otro lado como si no existiese problema alguno, o esperando que este se resuelva por sí mismo, en una especie de autorregulación no inducida, o incluso confiando, y este es el caso de la administración gallega, en que la presión padecida por los caminos más frecuentados se aligere con la promoción de rutas alternativas.

Dado que la peregrinación, ya desde el s. X, es un fenómeno ultrapirenaico, y que en la primera fase dorada, durante los s. XI y XII, se convierte en una experiencia en la que participa toda la Cristiandad, urge, para devolverle su sentido tradicional, y a la vez solventar los graves problemas que ha generado la normativa de la concesión de la Compostela por los 100 km a pie, y 200 km en bicicleta o a caballo, modificar la exigencia kilométrica para que peregrinar vuelva a ser una experiencia enriquecedora de largo recorrido. Y conviene realizar este cambio, antes de que la costumbre acabe pesando como una losa, cuanto antes.
La Fraternidad Internacional del Camino de Santiago, que no desea ser partícipe de fórmulas radicales, sino buscar un acuerdo con raíces en la historia, y procurando unas bases racionales para el consenso, propone aumentar la distancia exigida para la concesión de la Compostela a 300 km, en el caso de los peregrinos que realizan el Camino a pie, y de 500 km para los que utilizan la bicicleta o el caballo.

¿Por qué 300 km?
La elección no es caprichosa, sino que responde a la distancia entre Oviedo y Compostela, o sea, la longitud del primer itinerario histórico de peregrinación, por el que llegó el rey Alfonso II el Casto con su corte a venerar el cuerpo del apóstol Santiago. El Camino Primitivo sería, así, la medida inicial de una ruta completa de peregrinación desde el s. IX, desde la capital del reino astur-galaico hasta Compostela pasando por Lugo.
Asimismo, la distancia responde perfectamente al nuevo itinerario generado a través de la meseta, el Camino Francés, cuando la capital del reino es trasladada a León. Y la medida encaja igualmente para establecer como puntos de partida otros lugares emblemáticos de diferentes itinerarios jacobeos: Zamora, en el Camino Sanabrés como continuación de la Vía de la Plata; Avilés, como principal puerto asturiano medieval en el Camino Norte de la Costa; o Coimbra, ciudad vinculada con una leyenda jacobea de la Reconquista, en el Camino Portugués.

La ampliación de 100 a 300 km, lejos de constituir un perjuicio para Galicia, beneficiará a la totalidad del territorio, ahora excluido de la norma en gran medida (de O Cebreiro a Sarria, de Ribadeo a Vilalba, de A Fonsagrada a Lugo, gran parte de la provincia de Ourense), e integrará con mayor respeto por la historia a otras comunidades autónomas (Asturias, Castilla-León), así como al Norte de Portugal.
Pero el principal motivo para la ampliación no es técnico, sino de respeto a los valores tradicionales de una peregrinación que, en el Tercer Milenio, no deben acabar disolviéndose en función de intereses meramente turísticos o comerciales.
FICS, FRATERNIDAD INTERNACIONAL DEL CAMINO DE SANTIAGO: Fernando Lalanda-Antón Pombo
Tui, 12 de diciembre de 2015



lunes, 14 de diciembre de 2015

AÑO JUBILAR DE LA MISERICORDIA, APERTURA DE LA PUERTA SANTA EN SANTIAGO DE COMPOSTELA


La catedral de Santiago, que preside la Plaza del Obradoiro, vivió ayer una estampa poco habitual, con la apertura, cuatro minutos antes de las cinco y media de la tarde, de la Puerta de la Misericordia, el nombre que recibirá la llamada Puerta Santa en el inicio del Año Jubilar Extraordinario.
Fue el arzobispo Julián Barrio el que, con una llave que dio una única vuelta, se ocupó de esta misión, a las 17:26 horas, momento tras el cual ya empezaron a tocar las campanas, en concreto, el repique francés, un sonido que no se escucha en la capital gallega, meta de todo peregrino, desde finales de la década de los setenta.
El Jubileo Extraordinario de la Misericordia concluirá el 20 de noviembre de 2016 y, de no ser por esta efeméride, la Puerta Santa volvería a abrirse en el próximo Año Xacobeo, en 2021, pero la convocatoria auspiciada por el Papa Francisco ha propiciado un acto como el de hoy, en un ritual, con procesión incluida, que ha marcado notables distancias con el que se vive en cada Año Santo, pues este domingo el cortejo ha sido, por ejemplo, mucho más humilde.
El llamamiento a que la sociedad no podrá ser jamás "humana" sin misericordia, vista como "fuente inspiradora de justicia social", y la invitación a no mirar superficialmente al mundo, amenazado por la idolatría del dinero, las guerras y la contaminación, han sido los mensajes que han centrado la solemne y sencilla ceremonia litúrgica.
Y ha pedido Barrio que en este Jubileo de la Misericordia se actúe "ante la miseria bajo todas sus formas".
La actitud misericordiosa, más allá del sentimentalismo, es una "prueba de autenticidad", especialmente con los más necesitados, ha enfatizado.

 “La misericordia de Dios no es una idea abstracta, sino una realidad concreta con la cual Él revela su amor, que es como el de un padre o una madre que se conmueven en lo más profundo de sus entrañas por su propio hijo. Vale decir que se trata realmente de un amor “visceral”. Proviene de lo más íntimo como un sentimiento profundo, natural, hecho de ternura y compasión, de indulgencia y de perdón”


LA ASOCIACION DE AMIGOS DEL CAMINO DE SANTIAGO EN AVILA GALARDONADA CON EL PRIMER PREMIO CAMINO DE SANTIAGO 2015

La Asociación Amigos del Camino de Santiago en Ávila ha sido galardonada con el primer Premio Camino de Santiago 2015, en su segunda categoría destinada a distinguir las iniciativas o actuaciones desarrolladas por las Asociaciones del Camino de Santiago. Desde aquí les queremos mostrar nuestra más sincera enhorabuena y agradecerles toda la ayuda y colaboración que hemos recibido de ellos.

La Agencia de Turismo de la Xunta de Galicia estableció las bases reguladoras para la concesión, en régimen de concurrencia competitiva, de los Premios Camino de Santiago 2015, que nacen con el objetivo de dar un reconocimiento institucional a las iniciativas públicas o privadas dirigidas a conservar, mejorar y embeceller las diferentes rutas del Camino de Santiago, contribuyendo así a avanzar en la puesta en valor y en la sensibilización ciudadana, en todo lo que se refiere a los valores y el patrimonio del Camino.

Los principales objetivos de estos premios son avanzar en la mejora delCamino de Santiago especialmente en relación con sus itinerarios y contornos ambientales, paisajísticos y arquitectónicos y su protección general y puesta en valor; aumentar la sensibilidad ciudadana en relación con la relevancia de los valores del Camino de Santiago, estimular el conocimiento del patrimonio general del Camino y fomentar la colaboración ciudadana en coordinación con las Administraciones públicas. Estableciéndose distintas categorías: Ayuntamientos, Asociaciones del Camino de Santiago, Pymes y al reconocimiento de la investigación, la innovación y centros de enseñanza.

La Asociación Amigos del Camino de Santiago en Ávila ha tenido actuaciones de investigación, promoción e interés cultural del camino, recuperación y señalización de la ruta de peregrinación, proyectos destinados a los peregrinos para la prestación de nuevos servicios, así como, publicaciones varias. 

Esta Asociación lleva en su diez años de existencia, contribuyendo al conocimiento del Camino de Santiago por la provincia de Ávila, totalmente desconocido para la población, en relación con sus itinerarios y con la propia existencia de esta ruta, ha incrementado la relevancia delCamino de Santiago con su puesta en valor a la hora de la creación de albergues en las distintas etapas del camino, fomentando de esta manera la colaboración de las administraciones con esta asociación para la creación de un patrimonio general del Camino de Santiago, así como su correcta señalización por la provincia.

La entrega de dicho premio será el próximo día 16 de diciembre de 2015 a las 11,00h. en la Ciudad de la Cultura de Santiago de Compostela.

martes, 10 de noviembre de 2015

LOTERIA DE NAVIDAD 2015 ¡SUERTE!

Como en años anteriores, la A.A.C.S.T.E. pone a disposición de todos décimos de la tradicional Lotería de Navidad. El número es el 20.348 y se puede adquirir en diversos locales comerciales en Escalona o consultando a cualquier miembro de la Junta Directiva.
Incluye un donativo de dos euros para financiar los fines de la Asociación.

sábado, 31 de octubre de 2015

EL CAMINO DE SANTIAGO EN MOTOCICLETA


Entretenido y simpático vídeo de dos toledanos haciendo el Camino de Santiago del Sureste en motocicleta. Otra forma de llegar a Santiago y no exenta de dificultades y sonrisas, como podemos comprobar




Un viaje especial desde Alameda de la Sagra (Toledo) realizando el Camino de Santiago del Sureste.




martes, 29 de septiembre de 2015

POR EL CAMINO DE SANTIAGO DEL SURESTE ENTRE LAS PROVINCIAS DE AVILA Y VALLADOLID. PRÓXIMA MARCHA EN OCTUBRE


SABADO 10 DE OCTUBRE: TIÑOSILLOS - ATAQUINES (31 kms)

Poblaciones por la que discurre:

TIÑOSILLOS: Partiremos en la carretera, pasando por el ayuntamiento y la iglesia, al abandonar el pueblo empieza una gran pinada resinera de 8 km. de longitud, caminando por ella 6.200 m. hasta llegar al cruce de la Nava. Cruzamos la carretera y, la seguiremos a la izquierda durante 200 m. Continuaremos por el camino paralelo a la derecha de la carretera rumbo a Arévalo.

(KM 15) ARÉVALO: Empieza Arévalo con un carril bici, por la derecha de la carretera, que seguiremos hasta entrar en el pueblo. Afrontamos la Cañada Real Leonesa, recto por paseo de San Juan Bosco, paseo de la Alameda, rotonda plaza fray Juan Gil, continuando por Capitán Luis Vara, plaza de El Salvador, girando hacia la izquierda por la plaza del Arrabal. Continuamos por la derecha, y pasaremos por el arco de Alcocer,
Plaza Real y enfrente Ayuntamiento de Arévalo. Destaca el casco urbano de la ciudad, que constituye uno de los conjuntos de arte mudéjar más importante de Castilla. Se organiza en torno a tres plazas; la de la Villa (la más antigua), la Real y la del Arrabal, porticadas con soportes reaprovechados de edificios anteriores en las dos últimas. Conserva restos del castillo mudéjar del s. XIV, restaurado en estilo neogótico. Vestigios de parte de la muralla defensiva de la ciudad, con una de las puertas de acceso. En la iglesia de Santa María la Real del s. XIII, de ladrillo, destaca el ábside, decorado con arquearías ciegas. La iglesia de San Martín, edificada en los ss. XIII y XIV, consta de nave única, crucero y cabecera con triple ábside, posee dos torres mudéjares del s. XIII, destacando la "torre vieja" o de los "Ajedreces". La iglesia de San Miguel o de Montalvo, fundada en el s. XIII y reconstruida en el s. XV, conserva de la primitiva fábrica el ábside mudéjar, destaca el retablo del s. XVI, obra del Maestro de Arévalo. La iglesia de San Salvador del s. XVI con torre mudéjar conserva un retablo de Juan de Juni. El convento de Santiago, fundado por Hernán Tello de Guzmán, caballero de la Orden de Santiago en 1591. La iglesia de Santa María de La Lugareja o de Gómez Román, del s. XIII, único resto del convento templario, habitado después por religiosos cistercienses, está a las afueras de la población y está considerado como uno de los mejores exponentes del arte mudéjar. También destacan numerosas casa blasonadas y palacios y los puentes mudéjares de ladrillos sobre los ríos Adaja y Arevalillo de finales del s. XIV. Disponía de varios hospitales para enfermos, transeúntes y peregrinos.


(KM 23,75) PALACIOS DE GODA: Llegamos a las primeras casas de Palacios de Goda entrando a continuación a la plaza Mayor de Palacios de Goda, saliendo recto por calle del Oro. Destaca su iglesia de San Juan Bautista ornamentada con un artesonado mudéjar que cubre la totalidad de la nave, en su interior sobresale el Cristo de Gracia de estilo gótico. También su plaza mayor y la ermita de Nuestra Señora de la Fonsgriega. Este pueblo llego a contar con hospital.
De Palacios de Goda se sale por la calle que conduce hacia el cementerio y pasado éste basta seguir el camino de tierra, dejando dos bifurcaciones que aparecen por la derecha, para alcanzar las ruinas deshechas del "despoblado de Honquilana":
A uno y otro lado del camino apenas se tienen ya en pie los restos moribundos de lo que fuera un pueblo habitado al que nunca llego la luz eléctrica y del que, en 1985, salieron sus últimos habitantes. Las ironías que gasta el destino hace que, ahora que ya no se necesitan, los postes de la luz sean el único signo de modernidad en este revoltijo de melancolías.
Ninguna de sus paredes de barro levanta ya más de tres metros del suelo y hasta su iglesia mudéjar, que un día estuvo dedicada a Nuestra Señora de la Asunción, no es más que un montón de escombros del que cuesta adivinar su pasada enjundia. Quien la busque la encontrará a la salida de las ruinas, en el costado izquierdo del camino que se abre por la izquierda del que se trae hasta ahora.

A 200 metros por la carretera que llega hasta las ruinas, se localiza el abrevadero y una fuente famosa en el contorno por la calidad de su agua. Sin dejarse abrumar por los espectros de este pueblo fantasma, el itinerario hacia Santiago continúa con el mismo rumbo, en dirección norte, por el camino junto al que se alza el mojón que indica 467 kilómetros hasta la meta.

(KM 31)ATAQUINES: De momento, basta caminar los siguientes 4 kilómetros sin tomar ningún desvío hasta llegar al paso que permite cruzar la autovía por alto para visitar, quien lo desee,Ataquines. Su único valor patrimonial es la iglesia de San Juan Bautista, construcción barroca del siglo XVII, ubicada en el lugar que ocupara una antigua fortaleza. Alberga una Inmaculada atribuida a Juan de Ávila.

DOMINGO 11 DE OCTUBRE: ATAQUINES - MEDINA DEL CAMPO (17,5 kms)

El camino prosigue en dirección noreste mientras se deja a mano izquierda el relieve de montecillos conocidos como Los Ataquines, Ataquín Alto y Ataquín del Nene. Sin tomar ningún desvío en los cruces que aparecen, siempre en paralelo a la autovía, se entra en San Vicente del Palacio 5 km después.

(KM 6.3)SAN VICENTE DE PALACIO: El edificio más notable de este pequeño pueblo, con unos 200 habitantes, es su iglesia de San Vicente. En su interior se guarda el tesoro de su cruz procesional de plata confeccionada a mediados del siglo XVI con elaborados detalles ornamentales de estilo renacentista.

Procede de uno de los despoblados que en esta zona acabaron por convertirse en una característica del paisaje, el de San Miguel de Sarracino, abandonado en el siglo XIX.

San Vicente del Palacio guarda tan bien como su cruz la memoria - verídica o no - de la escabechina perpetrada en él por el ejército francés durante la Guerra de la Independencia en represalia por la muerte de 20 franceses en Medina del Campo, cuyo asesinato se atribuyó a vecinos de San Vicente en lugar de a los de Rubí de Bracamonte, que fueron quienes los habían cometido.
La forma más corta de llegar a Medina del Campo es seguir por la vía de servicio que corre junto a la autovía. También la más ruidosa y desagradable.Para cogerla basta continuar por la calle principal del pueblo hacia el cementerio y, a la salida, seguir durante 2 km hasta confluir con la autovía a la altura de un viejo puente de once arcos sobre el cauce del río Zapardiel. Desde ahí hasta Medina median 8,5 km.

Otra opción, ligeramente más larga pero mucho más apetecible, discurre entre campos de labor, pinadas y bodones dejando a la autovía en la distancia. Para tomarla hay que dejar la calle principal de San Vicente por la calle de la Vega, que se abre por la izquierda.

El pago de La Vega, situado a 1 km del pueblo, no es otra cosa que la vega del río Zapardiel,



KM 17,5 MEDINA DEL CAMPO:

La entrada que el peregrino hace en Medina por la antigua carretera de Madrid le lleva enseguida a pasar junto al parque de Las Ferias, obra diseñada por el artista Cristóbal Gabarrón en el que se pretende rendir homenaje a la condición comercial que hizo de esta localidad una de las más principales en el mundo conocido entre los siglos XV y XVI.

El papel de Medina en la Historia, denso y dilatado, ha dejado un casco urbano plagado de conventos, palacetes, iglesias y espacios tan señeros como el de su plaza Mayor, hacia la que hay que encaminarse de inmediato, casi todo ello fraguado en la época dorada de esta industriosa y emprendedora villa, en torno a los mencionados siglos XV y XVI. Es en ese momento, en buena parte debido al manifiesto afecto que muestran los Reyes Católicos por ella, y especialmente la reina, cuando Medina conoce su mayor expansión urbanística. El empuje otorgado por estos reyes a sus ferias convierte a Medina del Campo en el foro comercial hasta el que acudían mercaderes, comerciantes y banqueros de toda Europa para realizar sus operaciones. 

Tanto el corazón de aquella Medina que la reina Isabel la Católica la convirtió en su ciudad predilecta, como el de la actual, está en su plaza Mayor. Sus dimensiones evidencian la envergadura del ajetreo comercial que en ella tenía lugar.
Como entonces, sigue presidida por la iglesia de San Antolín, excolegiata imponente desde cuya torre marcan las horas las figuras de Los Maragatos. Lo mismo que continúa en su sitio el balconcillo de la Virgen del Pópulo, altar de referencia desde el que se oficiaban las misas los días de mercado.

A su lado queda el edificio histórico del Ayuntamiento, la Casa de los Arcos y, esquinado, el Palacio Real Testamentario. Si bien sus orígenes están en el siglo XIII y en su vida figuran otros episodios importantes, lo cierto es que ya en el nombre lleva el más trascendental de todos: el dictado que hizo de su testamento la reina Isabel la Católica mientras esperaba su muerte en él, acaecida el 26 de noviembre de 1504.
El castillo de La Mota es, para algunos, la mejor fortaleza de toda la península Ibérica. Levantado sobre el mismo cerro en el que se asentaron los primeros pobladores del enclave, en una mota sobre el llano - suave prominencia del terreno desde el que se domina el entorno -, el castillo ha sido arte y parte en trascendentales episodios de la Historia. Sus orígenes pueden remontarse hasta el siglo XIII aunque la actual configuración se debe, sobre todo, al cariño que los Reyes Católicos tomaron por la fortaleza convirtiéndola en una de sus preferidas. Por estos mismos pasillos paseó sus fantasmas doña Juana la Loca, mientras ansiaba el momento de reunirse con su marido en Flandes.


viernes, 25 de septiembre de 2015

Peregrinación por el Camino de Santiago de los Ingleses. Desde Ferrol a Compostela. Septiembre de 2015

Dentro de las actividades programadas para este año, estaba previsto realizar una peregrinación en grupo de cinco días por el Camino de Santiago Inglés, aquí queda una muestra de los lugares por los que pasamos





viernes, 18 de septiembre de 2015

"DICEN... " (Reflexiones peregrinas)

DICEN...
Dicen algunos que los peregrinos son unos mochileros idealistas, unos senderistas de pacotilla, que ocupan calzadas, aceras y corredoiros compartiendo momentos íntimos con camiones, cochecitos Jane y tractores de los paisanos.


Dicen que sus sendas están muy trilladas, que son, más bien, paseos dominicales, como ir a recoger boletus por la campiña castellana.
Dicen,,
Dicen, ¿que es esa aventura donde no hace falta piolet, cordadas o crampones?, donde no se abren trochas, donde no se descifran mapas, donde dos pequeñas rampas causan estragos y son señaladas en foros, mapas y guías.

Dicen....


Para ellos: El Camino no es lo que pisas, sino lo que se siente al pisar. Al pisar huellas marcadas de miles de pies, de cientos de años de pisadas, una tras otra, una sobre otra.


“Caminando, se aprende en la vida,
caminando, se sabe lo que es.
Caminando, mirando una estrella.
Caminando, oyendo una voz.
Caminando, siguiendo la huella,
que nada borra 
el recuerdo de lo que uno caminó”. 
(Rubén Blades)

El peregrino siente que va hacia algo, que la atracción de ese punto es irrefrenable, una fuerza tal, que endereza la espalda, levanta la mirada, calma el gemelo, desentumece la cadera, que da una luz especial a las pupilas, da color a las sombras, que da....

"Lo importante no es el fin del camino, sino el camino. Quien viaja demasiado aprisa se pierde la esencia del viaje" . Louis L'Amour

Y esa atracción, durante siglos, ha horadado sendas desde lugares cercanos y desde los remotos confines del mundo conocido. Caminos por los que han transitado culturas, lenguas, artes, ideas,,,personas. Personas que no buscaban, buscan, aventura, ni esfuerzos deportivos, ni records, ni poner su nombre a nuevas rutas, tan solo caminar, disfrutar de lo que el Camino ofrece, de la naturaleza, de sus gentes, de sus olores y sabores.

“No se recuerdan los días, se recuerdan los momentos” .(Cesare Pavese)

“Como todos los grandes viajeros yo he visto más cosas de las que recuerdo, y recuerdo más cosas de las que he visto” . Benjamin Disraeli

El peregrino camina, con el peso de su mochila y la carga de su interior, a veces se pregunta cuál de las dos pesa más. La primera es constante, la segunda, se va aligerando, no desaparece, pero se convierte en gas, en un gas noble que crea una nebulosa sobre el peregrino, frente a sus ojos y le permite verse, analizarse, enfrentarse a sí mismo, superarse, conocerse...

“La existencia es un viaje en el que no existen los caminos llanos: todo son subidas o bajadas”. Arturo Graf

Cuando te acercas a Santiago quieres correr, cuando llegas a Santiago quieres gritar, cuando estás en el Obradoiro,,,, quieres llorar.

Pero, la felicidad no es tu Camino, ni tampoco es el destino, es,,,la forma en que caminas.

“Si quieres conocer más de ti, sal y el Camino te enseñara”

Después de reconfortar el espíritu frente al Santo se siente un vacío, se podría describir como pánico escénico, ¿y ahora, que?,,, y rápido tendrás la respuesta cuando te cruzas con otro peregrino que con brillo en las pupilas, te felicita y te desea Buen Camino, pues El Camino, Tu Camino comienza ahora, con lo que has aprendido de las huellas de miles de peregrinos que se hicieron, como tu peregrino, la misma pregunta......

                                       BUEN CAMINO

"Que el camino salga a tu encuentro
Que el viento te sople siempre de espaldas
Que el sol brille cálido sobre tu rostro
Que la lluvia descienda mansa sobre tus campos
Y hasta que volvamos a encontrarnos,
que Dios te sostenga suavemente
en la palma de su mano..."
(Oracion Irlandesa.)

jueves, 17 de septiembre de 2015

Y EL TREN LOS UNIÓ. Pequeño cuento sobre un camino: El Camino.

Por distintos caminos confluyeron en la estación:

Se conocían, pero no sabían quiénes eran. 
Se saludaron como el que saluda a un habitual de la cafetería al olor del café matutino.

Se conocían, habían compartido minutos en otras ocasiones, habían andado juntos en otras ocasiones, habían..., pero esta vez era distinto:

Ahora compartirían mucho más que unos saludos, más que unos pasos, más que un montón de letras de un teclado, ahora era mucho más.


El tren los unió. Viendo pasar la meseta castellana, amarilla, calurosa, polvorienta y solitaria en esa siesta de final de verano, allí , en distintos vagones, nuestros conocidos rumian lo que ha de venir, de vez en cuando, levantan la mirada y la silueta , el color de su mochila, que viaja en el portaequipajes, les da seguridad, les reconforta de su soledad.


“Si es de noche, porque no
acostumbro a dormir yo,
y de día, por mirar
los arbolitos pasar,
yo nunca duermo en el tren,
y, sin embargo, voy bien” 
(El tren - Antonio Machado)



Como buenos latinos y a la vista del Alcázar Segoviano, se reúnen en el vagón cafetería, serán ocho, pero aún, solo se piden siete consumiciones.
El Ermitaño, toma el primer periódico que puede y se aparta un poco, lo que da el vagón; el Presi, barbudo y bonachón, punto de confluencia de todos ellos, entabla las primeras conversaciones; el Abuelo mira de nuevo su teléfono, en su enésima juventud, como un quinceañero amante de las redes sociales, disfruta de su teclado constantemente; la Mujer, valiente, dura, obcecada como pronto nos enseñaría, toma el hilo de la conversación y comienza su interminable dialogo, su pareja, el Paciente, lía su cigarrillo, “para luego”, dice, con una habilidad y destreza que solo los años de práctica le han dado ; La Niña, observa, calla y observa, diseccionando al grupo, a ese grupo que ha de compartir con ella lo que cree que aun no había compartido. Y mientras, el Mayoral, haciéndose cargo de la logística, se acoda en la barra distribuyendo las bebidas. 


“Tren del día detenido

Frente al cardo de la vía.

Cantinera, niña mía,

se me queda el corazón

en tu vaso de agua fría”

(Rafael Alberti)



Son muchas horas de viaje y la charla, aún reticente, se apaga, las bebidas se calientan, las letras del periódico se acaban, de regreso a sus asientos ya van más tranquilos. Se abren los libros, se escucha música, se juega a adivinar quiénes son esos que bajan y suben en los distintos apeaderos de la ruta. Ruta que cambia de color, de paisaje, de contraste, de luz. 

“Nuestro destino de viaje nunca es un lugar, sino una nueva forma de ver las cosas”. (Henry Miller)

Hace tiempo que la luz se apago, que el fundido a negro de los campos los dejo en el cristal su propio reflejo, el trasiego de pasajeros ha menguado, se mira el reloj con desesperación, el marcador de la velocidad del convoy se reduce y cansados, arriban pasajeros y vagones en la dársena de llegada.


Eran siete, ahora son ocho. El señor Cuesta se acerca tímidamente, como temiendo romper ese ambiente nebuloso del andén, ese momento entrañable de la llegada, del encuentro, del inicio.


“El viaje no termina jamás. Solo los viajeros terminan. Y también ellos pueden subsistir en memoria, en recuerdo, en narración... El objetivo de un viaje es solo el inicio de otro viaje”.
(José Saramago)


Emprendieron solos su viaje.

Terminaron los ocho viajeros juntos, este viaje, en aquella solitaria estación....

Comenzaron, los ocho, el Camino en aquella solitaria estación.....